“Querido ser que concedes deseos y vives en las estrellas fugaces. No suelo verte en el cielo y menos suelo pedirte deseos, pero esta vez es diferente, hoy me gustaría hacerlo. He pensado y repensado deseos, muchos me vienen a la cabeza, algunos los desea mucha gente otros posiblemente no tanta. De todos modos me gustaría exponértelos, al menos se que uno de ellos podrás concedérmelo.
Solo concedes uno cada vez que te paseas, lo sé, pero no puedo decidirme por uno así que seré ambiciosa y te pediré 9, sí, 9 ni uno más ni uno menos. 9 es el número: 3 para mí, 3 para mis amigos y familia, 3 para el mundo.
Te pediría un favor, decide por mí , decide cual de ellos será el elegido para cumplirse, para ser concedido, soy débil, no puedo, me es imposible, soy incapaz de elegir uno de ellos, de decidir cual convendría, cual es mejor. No soy capaz y no lo puedo cambiar, al menos de momento.
Estos son, en definitiva, mis 9 deseos:
Para mí: 1- Encontrar el amor correspondido (ya no pido que sea Carlos (que es realmente al que desearía en estos momentos) sino a alguien, alguien que se enamore de mí tal y como soy por dentro y por fuera, de mi ser, de toda yo y que yo le corresponda del mismo modo.) 2- Ser más inteligente (siento que con más inteligencia las cosas me saldrían mejor, me costaría menos y… bueno podría sacar unas notas superiores al 6, algo que me subiría la moral muy y mucho.) 3- Poder leer los pensamientos de las demás personas cuando quiera (reconozco que este deseo es bastante retorcido o más bien entrometido, entrar en la mente de los demás, penetrar en una de las pocas cosas que nadie puede arrebatarle a nadie: los pensamientos. Sería un gran poder, podría conocer muchas cosas sobre las personas, sus preocupaciones, sus secretos, sus… cosas, podría ayudarles, pero también podría llevarme un chasco, quiero decir, podría averiguar cosas que hubiese sido mejor no descubrir, pero todos los deseos tienen sus consecuencias y yo creo verme capaz de estar a la altura de éstas, es decir, podría convivir con ellas.)
Para mis seres queridos: 1- Felicidad 2- Salud 3- Alegría (no una alegría a lo felicidad, con felicidad me refiero a algo más global, es decir, a un estado de bienestar continuo con todo lo que les rodee, la alegría es algo más específico, una sonrisa, una carcajada, supongo que me gustaría ver muestras de esa felicidad que pido para ellos.)
Para el mundo: 1- Paz 2- Entendimiento 3- Mejor relación con el medio ambiente de tal manera que seamos capaces de superar el cambio climático.
Estos son mis 9 deseos, puede que no sean los mejores o puede que sí, eso no me importa, lo que sí me importa es que esos 9 deseos son lo que verdaderamente quiero y así lo expreso.
Espero verte en el cielo nocturno alguna vez, pensar que has leído mi carta, que te ha llegado, que has reunido fuerzas y has cumplido uno de mis 9 deseos. Me gustaría que tu poder llegara hasta tal punto que pudieras concederme todos y cada uno de los 9 deseos, pero no me veo con el derecho de pedirte algo tan grande, al menos no aun.
Solo me queda darte las gracias, no porque puedas concederme un deseo sino por el mero hecho de mantener la ilusión en las personas que cada vez que te ven cierran los ojos y piden un deseo esperando que les escuches y se lo concedas porque haces que mantengan una fe ciega en que al final se lo concederás, fe en la magia de tu aura, de tu luz, de tu esplendor.
Gracias por todo esto.
Gracias por estar ahí.
Gracias por alumbrar el camino.
Gracias por asomarte en el cielo estrellado.
Atentamente:
Luz María.”
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